Entre Roma y América: Agnus Dei policromados

Los Agnus Dei -ceras romanas bendecidas por los Papas durante las celebraciones pascuales- son sacramentales que circularon en las redes diplomáticas religiosas y que también fueron masivamente enviados hacia las misiones evangelizadoras 1. Portadores de imágenes y -en ocasiones- considerados milagrosos, se localizan con frecuencia en valiosos contenedores, relicarios o custodias. A partir del Concilio de Trento las ceras de Agnus empezaron a multiplicarse y, hacia 1560, Roma reglamentó, aún más, su creación, difusión y usos. Durante el pontificado de Pío V (1566-1572) dio inicio una producción masiva de estas ceras romanas que circularon a nivel mundial. Además, hubo una renovación en la iconografía del reverso de estos medallones 2. Por su alta proliferación y demanda en la Edad Moderna, no sorprende que con frecuencia y en grandes cantidades fueron transportados por los procuradores jesuitas enviados a Roma. Sirva de ejemplo el caso del procurador novohispano Juan Ignacio Uribe quien, entre las “cosas de devoción” que -en 1729- envió a México desde Roma y Nápoles había miles de ceras de Agnus Dei 3. Por ello el pasado 12 de septiembre del 2023 el Seminario del proyecto ProJesArt invitó a una especialista en el tema, la historiadora del arte moderno Anne Lepoittevin quien a lo largo de su presentación profundizó en las particularidades de dicha producción después del Concilio de Trento al tiempo de ahondar en la aportación que hicieron los jesuitas 4. Estos sacramentales de origen medieval no habían sido suficientemente atendidos por los académicos de modo que el trabajo sistemático que la invitada realizó en archivos y acervos artísticos romanos al contabilizar la producción con un detallado análisis de todo el proceso de factura -desde la elaboración y reutilización de los moldes- ha llenado un importante vacío historiográfico. Como se verá a continuación, este minucioso trabajo permite entender mucho mejor un patrimonio que abunda en todas las geografías americanas en donde, con frecuencia, los Agnus fueron asociados con reliquias y/o con valiosos contenedores tanto importados como locales. 

En la última entrada de este blog se mencionaron las cuatro preciadas reliquias que se acumularon en el coro de la catedral angelopolitana durante el periodo virreinal porque una de ellas -colocada con posterioridad sobre una cera de Agnus – fue traída a Nueva España por el procurador jesuita Nicolás de Segura (1676-1743) 5. Asimismo, se mencionó que otra de dichas cuatro reliquias consistió en una piedra (o mineral) cuyas vetas naturales trazaban una figura que fue interpretada como la representación de la Virgen de los Dolores. Curiosamente, al describir las cuatro reliquias del coro el historiador poblano Mariano Fernández de Echeverria (m. 1780) no menciona la presencia de las ceras, lo cual sugiere que su objetivo era centrarse exclusivamente en las reliquias. En el caso de la piedra con la Dolorosa, omite tanto el relicario en el que se encuentra actualmente como la magnífica Cera de Agnus ovalada que acompaña a la reliquia y de la que nos ocuparemos a continuación.

La documentación atribuye la donación de esta pieza al arcediano novohispano Juan de Díez de Bracamonte (1662-1732) 6 y los inventarios realizados en el templo en 1792 ya describen con todo detalle este conjunto bifrontal. Lo refieren como un gran relicario de plata cincelado dentro del cual se encontraba, por un lado, la mencionada reliquia y, por el otro lado, se apreciaba el reverso de una cera de Agnus con la representación del Bautismo de Cristo. El arreglo impide mirar el lado frontal de la cera que seguramente porta la imagen del Cordero Pascual, pero la presencia, en dicho reverso, del escudo papal de Paulo V Borghese (1605-1621) 7 y la referencia al año “VII” de su pontificado no deja la menor duda de que se bendijo en 1612. 

En primer lugar, cabe reparar brevemente en el formato pues evidencia como, a partir de mediados del siglo XVI, la forma circular -empleada en los agnus medievales y de inicios del Renacimiento- cayó en desuso dando pie al surgimiento de la forma ovalada8. Curiosamente, los rasgos formales de la pieza localizada en Puebla no son tan tardíos. En cambio, coinciden con un molde que se fundió en 1572/1573, para la primera bendición de Agnus Dei realizada por el pontífice Gregorio XIII (1572-1585). Del pontificado de Paulo V, Anne Lepoittevin ha podido localizar varios moldes en el Vaticano, pero las formas y temas representados no concuerdan con la cera bajo estudio. Por lo tanto, es posible deducir que para esta pieza no se usó ninguno de los moldes para Agnus todavía existentes, realizados por el orfebre Giacomo Antonio Mori. Por otro lado, la investigadora pudo documentar que, en 1612, se hicieron cinco nuevos moldes, que se renovaron sesenta moldes y no encontró datos que sugieran la práctica (común) de manufacturar nuevos moldes a partir de los existentes. Uno podría preguntarse (o asumir) que alguno de estos múltiples moldes renovados -hoy desaparecidos- funcionó como la matriz del poblano. Sin embargo, la duda se disipa al constatar que existe la referencia documental a otro molde que coincide exactamente con la pieza llegada a Nueva España y del cual se conoce su autoría. En febrero de 1573 se pagaron 30 escudos a Proto Cacciola d`Amelia y Federico Cacciola por la elaboración de un molde del Bautismo con seis figuras con el que se fabricaron las ceras que fueron bendecidas en el primer año del pontificado de Gregorio XIII 9

Una vez establecido que el molde en cuestión tuvo que ser creado en 1572 o 1573, renovado y reutilizado con la modificación de las inscripciones y las armas del pontífice reinante colocadas en la parte baja del molde cuarenta años después (en 1612) cabe  preguntarse por la policromía. Entre las disposiciones que el Papa Gregorio XIII tomó en su primer año de gobierno fue la de prohibir que las ceras de Agnus se policromaran. Dado que esta orden fue inmediatamente respetada en la ciudad de Roma parece improbable que la cera con el Bautismo de Cristo fuera policromada en Roma. La práctica de policromar y dorar ceras de Agnus hacía de estos sacramentales objetos fueran aún más atractivos, preciosos, deseables y legibles. Su abolición tuvo el objetivo de promover el uso más discreto de estas piezas devocionales y evitar que se enmascarara la blancura del material por tratarse de lo que le otorgaba su sacralidad. 10 La conclusión de que la policromía no es romana concuerda con el error que se aprecia en el blasón del Papa colocado en su parte inferior pues los colores han sido mal seleccionados. Lo correcto habría sido que el dragón amarillo quedara sobrepuesto a un fondo azul. 11

No parece una mera casualidad que Echeverría tampoco mencione la presencia en el mismo coro de una intrigante y excepcional pieza rectangular cuya composición está organizada alrededor de un pequeño Agnus Dei redondo con la representación de una Crucifixión. En este caso, por su carácter extraordinario, hemos optado por presentar un trabajo detallado de la pieza más adelante. 

Patricia Díaz Cayeros, Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM
Anne Lepoittevin, Sorbonne Université, Centre André Chastel

 1 Los primeros registros de la bendición de Agnus Dei son documentos contables que datan del pontificado de Pío V. Anne Lepoittevin, “Picciolini, picolini et piccioli. La fabrique romaine des Agnus Dei (1563-1700”, en Archives de Sciences Sociales des Religions, 183 (julio-sept 2018), p. 89.
2 Idem., pp. 87-88.
3  Luisa Elena Alcalá, The Jesuits and the Visual Arts in New Spain 1670-1767. Tesis de doctorado, IFA/NYU, 1998, apéndice 1.5, p. 321. 
 4 https://projesart.org/eventos/what-the-agnus-dei-owe-to-the-jesuits/
 5 https://projesart.org/el-procurador-jesuita-nicolas-de-segura/
 6  Patricia Díaz Cayeros, Ornamentación y ceremonia: cuerpo, jardín y misterio en el coro de la catedral de Puebla, México: UNAM-IIE, 2012, pp. 122, 478 y 479, figs. 88 y 89. 
7  Durante el papado de Paulo V o Camillo Borghese (1552-1621) se beatificó a Santa Teresa, san Ignacio de Loyola, Felipe Neri, Francisco Javier e Isidro labrador.
 8 Anne Lepoittevin, “Porter l´Agnus Dei. Usages et images des bijoux sacrés entre Renaissance et Contre-Réforme”, en Connecteurs divins. Objets de dévotion dans l`Europe moderne (XVIe-XVIIIe siècle), dirigido por Fréderic Cousinié, Jan Blanc y Daniela Solfaroli Camillocci. Colección ars, Paris: Editions 1:1, 2020. p. 91.
9 Conti di Ms Preto Gacciala d’Amelia et m.ro Federico Cacciola delle stampe delli Agnus Dei 1573: “La Cam.ra apostolica deve dare à m. Preto Gacciola d’Amelia et mastro federico cocciola per le stampe delli Agnus dei per mano de essi fatte per ordine di sua santita (….) una stampa ovata grande con il battesimo di n’ro sig. Jesu Xso sul fiume Giordano con sei figure con arme et let. solite scudi 30 d’oro” (Archivio di Stato di Roma, Camerale I, Busta 11, fascicolo 13)
 10 Anne Lepoittevin, “Picciolini, picolini et piccioli. La fabrique romaine des Agnus Dei (1563-1700”, Op. Cit., pp. 110-112. 
11 https://www.storiaememoriadibologna.it/borghese-camillo-paolo-v–519678-persona

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