Agnus Guadalupe

1000 pesos para gastar: las Instrucciones de un Padre Provincial a los Procuradores

Cuando un procurador provincial era nombrado en su lugar de origen para viajar a Roma, recibía unas Instrucciones del Padre Provincial. Varias de estas instrucciones manuscritas se han conservado en archivos en Europa y América, y son documentos interesantes porque varían en sus contenidos. Por una parte, suelen abordar cuestiones de procedimiento, asuntos bastante uniformes entre una y otra procuraduría porque se basaban en instrucciones superiores de los Generales de la orden (J.G. Martínez Serna, 2011). Por otro lado, algunas instrucciones incluyen además cuestiones más particulares que permiten vislumbrar hasta qué punto la actividad prediseñada para cada procurador respondía a preocupaciones y necesidades locales. Tal es el caso de unas de las últimas de las que se tiene noticia para la Provincia de Nueva España, las que fecha su provincial en México, el P. Francisco Zeballos, en marzo de 1764. Las damos a conocer ahora a través de la transcripción que encontrarán al final de estos comentarios preliminares analizando algunos aspectos de las mismas.  

En este documento se constata, en primer lugar, la preocupación – bastante extendida en toda la época virreinal – por asegurar que los misioneros y hermanos coadjutores reclutados en Europa para las “Yndias” fueran “útiles”: concretamente, se pide que se hubiera informado previamente a su traslado de su “calidad”. La insistencia sobre el tema da a entender que en América preocupaba no sólo conseguir más misioneros para los proyectos de evangelización en las fronteras, incluso en fechas tan tardías como estas, sino garantizar que fueran hombres capacitados para ello. 

Este interés en asegurar el buen funcionamiento de las misiones lleva el P. Zeballos a instruir que, si en una de las reuniones de la congregación en Roma se llegase a hablar de la posibilidad de que las Indias tuviera su propia Asistencia, separada de la de España, se apoyara dicha iniciativa1. Ciertamente, para estas fechas, ya se habían acumulado varios siglos de problemas entre las provincias jesuíticas en América y las de la península, sobre todo en lo concerniente a cuestiones económicas y operativas, por lo que es iluminador la claridad con la cual este texto anuncia el deseo de buscar la creación de una Asistencia americana (A. Galán García, 1995). 

Las últimas indicaciones que se dan al procurador antes de la lista “De Cosas de Devoción” con la que se cierra el documento, tratan asuntos muy particulares y algo dispares, lo cual refleja este interés por hacer encargos puntuales sobre temas o materiales necesarios en el virreinato. Se menciona, por ejemplo, que se “procure rito doble” para Santa Rosalía en la Provincia de Nueva España, indicando un claro apoyo jesuítico al culto de la santa, noticia que habría que incorporar al estudio del desarrollo del culto de esta santa siciliana en el virreinato, en auge durante el siglo XVIII.

Otro encargo particular es el mandato de que se consiga reimprimir el Frorilegio del Hermano Stayneffer. Se trata de una referencia a Johann Steinhoffer (1664-1716), jesuita germano, originario de Silesia (Bohemia) que, al llegar a Nueva España, castellanizó su nombre como Juan de Esteyneffer. Fue asignado a las misiones de la Nueva Vizcaya y este libro, publicado primero en México en 1712, es un compendio sobre medicina que combina fuentes clásicas europeas con información nueva aprendida en la Nueva España utilizando el conocimiento autóctono e indígena. El volumen gozó de éxito, llegándose a reimprimir en Amsterdam en

1719 y en Madrid en 1732 y 1755. Que se solicite reimprimirlo en estas fechas sugiere su vigencia y la necesidad de más ejemplares, los cuales sin duda servían no sólo como guía práctica para cuidar enfermos, sino también para dar una imagen positiva de las contribuciones a la ciencia de los hermanos jesuitas en América. 

Además de estos libros, abundan en estas instrucciones las peticiones de libros de utilidad religiosa, principalmente misales y “libritos de oficios propios de nuestros Santos”, los cuales el Provincial menciona se pueden solicitar tanto en Roma como en Nápoles. La indicación geográfica es de interés, pues sugiere que, además de Roma, Nápoles fue la otra ciudad de abastecimiento habitual para los encargos de los procuradores y el equipamiento de sus misiones. Así mismo, hay una insistencia – aparece entre los primeros asuntos en la lista de instrucciones – por asegurarse que se traigan “Brebes auténticos delos privilegios concebidos, assi a Yndias, como a la universal compañía en orden al Oficio Divino, Vendicion Papal en las Misiones que se hacen…” Se trata de documentos que refrendan la actividad misional y pastoral de la Compañía y cuya tenencia material en el virreinato le otorgaba ciertas garantías de legitimidad en su actividad, sobre todo para evitar tensiones y conflictos con la iglesia secular.  

A pesar del interés por todos estos asuntos, en el marco de este proyecto de investigación es especialmente relevante la lista de objetos que manda adquirir el padre provincial al procurador durante su viaje a Europa para la provincia. Más de la mitad de las instrucciones del P. Zeballos (de extensión de dos folios) está compuesta por una lista de compras, encabezada “De cosas de Devoción”. Se enumeran muchos objetos de uso devocional recurrentes en los envíos de los procuradores (ver otras entradas en este blog). Sin embargo, lo que es valioso en el documento es la cantidad de precisiones sobre materiales, tamaños y precios, lo que transmite la sensación de que las “cosas de devoción” son tanto la sustancia – el objeto en sí – cómo los elementos de su presentación, y que ambos aspectos eran indisociables en la mentalidad de la época. Así, aparece una petición de miles de rosarios de distintos tipos, de los cuales 360 han de ser de los “azules, y de venturina”, anotación que nos habla más de gustos que de usos2. Igualmente, se especifican los tamaños de los Agnus a adquirir, pero también si deben tener hilos de plata o seda. Interesan las “láminas”, pero se especifica que deben venir con sus “marcos de christal o bronceados”.  Lo mismo se repite con los relicarios “engastados en plata con sus flores”, mientras que otros han de ser de “filigrana”. 

La lista hace dos referencias al precio de los objetos: para los “relicarios pequeños que suelen valer a un pablo cada uno” y para las “ceras más pequeñas con dha guarnición que suelen valer cada una un pablo o medio”3. La cuestión monetaria no es menor y fue uno de los grandes quebraderos de cabeza de los procuradores provinciales: gastar lo justo y que no pareciera que operaban como mercaderes, y cuadrar sus cuentas a la vuelta según los fondos que les habían adjudicado. El documento concluye señalando que se han reservado en Roma mil pesos para estos gastos, pero que se podrían aumentar si fuera necesario. Queda por saberse cuánto se gastó en realidad.  

Finalmente, hay elementos en la lista que llaman la atención por razones heterogéneas pero significativas en lo relativo a la historia de la cultura material y la historia del arte. En contra de lo que se podría pensar – pues la historiografía ha insistido mucho sobre el traslado de estampas de Europa a América –, llama la atención que la única instrucción que indica lo que no se debe hacer compete a las estampas. Se da la instrucción de adquirir “algunas estampas aunque pocas”. Exactamente qué dinámicas están detrás de esta puntualización no están claras en el estado actual del conocimiento sobre esta procuraduría. Siendo una época tardía del virreinato, cuando ya despuntaba una producción de calidad de estampas local, podría sugerir que no era necesario este tipo de importación. Marcaría la diferencia con otras procuradurías de épocas anteriores o en otras geografías, como Paraguay y Chile, donde las estampas se podían contabilizar por centenares. 

También de interés para la construcción de una historia transatlántica y global de los cultos americanos es la referencia a la Virgen de Guadalupe. Se indica que se deben traer “30 libras de ceras pequeñas como las de nra S.ra de Guadalupe, y que sean dela Señora muchas deellas”. Los Agnus Dei con la impresión de la Virgen de Guadalupe son una rareza en las colecciones actuales (IMAGEN 1), pero este documento nos permite visibilizar su circulación así cómo lo cotizadas que debieron estar, al insistir el Provincial en obtenerlas. Hay que recordar que se trata de un objeto, las ceras o Agnus, que sólo podía emitir el papa4. La noticia, por lo tanto, permite empezar a estudiar cómo los procuradores jesuitas facilitaron una circulación de imágenes u objetos relacionados con el culto guadalupano en la dirección inversa a la normalmente estudiada: esto es, de Europa – y más concretamente de Roma – hacia México5

Al final, lo que desprende este documento tan tardío en la historia de la Compañía de Jesús, apenas tres años anterior a la expulsión en 1767, es que la práctica de lo que debían hacer los jesuitas procuradores en su viaje a Roma estaba muy ensayada, pero que, aun así, siempre había cuestiones propias y puntuales que apuntar según fuera la situación local.  Además, en este tipo de documento sale a relucir el papel del Provincial: el procurador es su destinatario, pero el retrato del momento lo proporciona el provincial estableciendo las prioridades de la empresa6. Le preocupan muchos asuntos, algunos de gran alcance, como el futuro de la Asistencia de España y posibles subdivisiones, y otros aparentemente menores, como la adquisición de “cosas de devoción”.  Sin embargo, al estudiar esa lista, no nos quedamos con la impresión de que fueran cosas todas ellas menores en cuanto al valor y a la importancia que tenían para la sociedad local. Tampoco da la impresión de tratarse de algo menor si atendemos a las cantidades de estos objetos ya que se suman miles de rosarios a las dos mil “cruces grandes y chicas” con todo lo demás. Prueba de lo crucial de estas Instrucciones es que de esta lista se intuyen las repercusiones del viaje en la capital del virreinato y su potencial para asegurarse las buenas relaciones con las máximas autoridades, concretamente cuando se menciona que se deben de adquirir algunos relicarios expresamente (“maiores”) para regalar al arzobispo de México y al Virrey. 

Con el sentido típico de eficacia y detalle propio de los jesuitas, las Instrucciones abarcan cuestiones muy variadas y dejan claro que todo importaba… ¡hasta cómo embalar las compras! La indicación final del documento es que todas estas cosas se “procuraran acomodar en las caxas Misioneras”. Se trata de una estrategia típica de estos viajes: aprovechar los intersticios en las cajas, envoltorios, y baúles, donde siempre quedaban esquinas y espacios que se podían rellenar fácilmente con objetos de menor tamaño como medallas y rosarios, para evitar mayores gastos en el traslado. Pero, no todo era pequeño en el equipaje de los jesuitas procuradores; merece por ejemplo más investigación plantearse cómo serían los “100 Christos grandes” que encargó el Provincial. La naturaleza de estos y otros objetos recogidos en estas Instrucciones se seguirán estudiando en el marco de este proyecto. 

Luisa Elena Alcalá 

Apéndice Documental

Archivo General de México, Jesuitas IV-53, Caja 1. s. n. Ynstrucción del P. Zeballos a los Padres Procuradores. Marzo 16, 17647
Ynstrucción alos P. P. Proc.es.
Que se pida N. Rdo. P. Gen.l  Mission de hasta 25 sugetos, y si huviere H.H. Coadjutores quales se necesitan, esto es, que sean de toda satisfacción se pueden pedir algunos sugetos mas, sinque excedan el numero de 30. 
Que se suplique a N. P. G. ordene a loas Prov.as informen sobre la calidad delos sugetos, que deban embiarse à Indias para que los que vinieren sean utiles. 
Que se traigan Cathalogos grales delos Colegios, y Prov.as de la Compañía. 
Que se traigan Brebes autenticos delos privilegios concedidos, assi à Indias, como a la universal compañia en orden al Oficio Divino, vendicion Papal en las Missiones que se hacen, y todos los otros que no estuvieren insertos enel Instituto. 
Que en caso de hacerse Congreg.n Gral si por parte de algunas delas Prov.as de Indias, se pidiere que se establezca Asistencia propria para Indias distinta dela Asistencia de España promuevan la peticion. 
Que se procure Rito doble para Sta. Rosalia deesta Prov.a
Que se reimprima el Florilegio deel H. Stayneffer.
Que se traigan hasta 50 Missales. It. Hasta 100 libritos de oficios proprios de nros. Santos, y otros de que podemos rezar por privilegio, con memoria de su costo, estos se podrán solicitar en Roma o Napoles. 

Cosas de Devoción

6 ceras de Agnus grandes con guarnición de plata 36 dhas con guarnición de hilo de plata, o [pasa] o seda 8 docenas de ceras mas pequeñas con dha guarnición, que suelen valer cada una un pablo, o medio. 
2 docenas de laminas de una tercia la una, y la otra de una quarta con sus marcos de christal, o bronceados
1 docena de Crucifijos grandes con cruces de Germania 
1 docena de dhos medianos.
30 docenas de rosarios azules, y de venturina 
3000 camandulas 
1000 docenas de rosarios de S.ta Brigida
40 Docenas de rosarios de llagas y Dolores. 
30 libras de ceras pequeñas como las de nra S.ra de Guadalupe, y que sean dela Señora muchas deellas
40 libras delas que llaman tostones
4, o 5 libras de ceritas pequeñas 
25 libras de ceras grandes de todos tamaños
100 docenas de relicarios de Bufalo, algunos grandes, otros medianos y la maior parte chicos
500 Medallas de primera grandeza
4000 de segunda, y tercera
6000 de quarta, y quinta
3000 de sexta
2000 cruces grandes, y chicas 
100 Christos grandes
700 medianos
2 docenas de relicarios medianos engastados en plata con sus flores 
1 docena de dhos de filigrana 
6 maiores para regalar al Señor Arzobpo, y Virrey
3 docenas de relicaritos pequeños que suelen valer a un pablo cada uno, todos estos con sus autenticas. 
2 docenas de escatulas con huessos de S.tos para los Colegios, si se piden a su Santidad por un memorial creo se conseguirán facilm.te 
Algunas estampas aunque pocas. Algún licor de S.n Nicolas.

[Anotación en el margen]: Algunas Lenguas de S.n Pablo. Alguna cosa de la S.ta Casa de Loreto 

Para estas cosas de devoción van consignados mil p.s puestos en Roma, si fuera menester algo más de podría emplear. 
50 Juegos delas obras deel P. Alonso Rodriguez 
Todas estas cosas que se piden para la Prov.a se procuraran acomodar en las caxas Missioneras que sobran.  Mexico y Marzo 16 de 1764

[Firma] JHS

Fran.co Zevallos 

1La Compañía de Jesús se organizó mediante “Asistencias” que abarcaban grandes territorios coincidiendo con espacios de división geopolítica y que, a su vez, se subdividían en “Provincias”: la Asistencia de Alemania, Francia o España son algunos ejemplos. 

2 Para el caso de los rosarios de lapislázuli, véase en este blog la entrada de julio de 2023 de Corinna Gramatke “¿Qué era un barragán?” en donde explica que cuando estos aparecen en las listas de compras con precios relativamente bajos puede deducirse que se trataba de rosarios fabricados con material de imitación (https://projesart.org/que-era-un-barragan/).

3 El “paolo” o “pablo” castellanizado fue una moneda instituida por el papa Paolo III en 1540. 

4  Véase en este blog la entrada de febrero de 2024 elaborada por Patricia Díaz Cayeros y Anne Lepoittevin “Entre Roma y América: Agnus Dei policromados” (https://projesart.org/entre-roma-y-america-agnus-dei-policromados/

5 Los Agnus Dei de la Virgen de Guadalupe producidos en Roma están siendo estudiados actualmente por Anne Lepoittevin, y la presencia de referencias al culto a la Virgen de Guadalupe en general en los documentos de procuradores lo estudia quien escribe.

6 En esta procuraduría, los procuradores electos el año anterior fueron el P. Juan de Villavicencio, el P. Joaquín de Insausti, y el P. José de Cepeda.

7Esta signatura corresponde a la antigua numeración en el AGN.

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