Los jesuitas como agentes y procuradores de reliquias para la Nueva España

Al observar un relicario, sin importar su tamaño o forma surgen varias preguntas: cómo llegó al recinto, quién lo envió, cuándo llegó y quién es el santo, entre muchas otras. Para comenzar a resolver estas dudas, es recomendable empezar por buscar el nombre del santo que generalmente está manuscrito en un papel que se denomina cédula. (Imagen 1) Después del nombre algunas iniciales proporcionan más información del santo en cuestión. Es posible encontrar una A. cuando se trata de un apóstol, una V. cuando se alude a su virginidad y una M. para los mártires. Generalmente se refiere a los primeros mártires de la cristiandad cuyos restos óseos completos se encontraban en las catacumbas de la ciudad de Roma. Por ello, este tipo específico de reliquia se ha denominado corpi santi 1, lo que se traduce al castellano como cuerpos santos. 

Si bien, desde la Edad Media se conocía la ubicación de estas galerías subterráneas, se toma como fecha de su re descubrimiento el 31 de mayo de 1578, momento a partir del cual se inició la donación masiva de restos martiriales. Esto representó la creación de un sistema de control de las sacras reliquias de los cementerios para su reconocimiento, extracción, almacenamiento, gratuita distribución y su respectiva colocación en urnas o relicarios adecuados para su pública veneración.2 Cada reliquia requería su solicitud ante Monseñor Sacristán, el Cardenal Vicario o el Custodio de las Sacras Reliquias. Con ello se propagó -a través de estas osamentas sacras- un modelo martirial de santidad. El Custodio de las Sacras Reliquias era el responsable de entregarlas en una caja forrada con papel marmoleado que tenía rotulado el nombre del mártir en una cédula y había sido sellada con lacre en un listón. Posteriormente, se colocaban en diferentes tipos de relicarios, que ostentaban fragmentos óseos como cráneos, canillas, fémures, así como restos casi pulverizados resguardados en envoltorios de papel marcados con su respectiva cédula. (IMAGEN 2) 

La Compañía de Jesús, apenas fundada en 1540, tuvo interés en la adquisición de reliquias de las catacumbas romanas, por lo que pocos años después lograron con la bula Quoniam Collegium Germanicum del 20 noviembre de 1576, la donación para el Pontificio Colegio Germánico de un viñedo en la Vía Salaria, más un terreno adicional, que se convertiría en una mina de osamentas para dotar a sus colegios.3 Es así que, obtuvieron licencias para explorar las galerías de San Hermés y san Sebastián poco antes de 1578. El caso de España muestra que la exploración de las catacumbas se intensificó a partir de la década de 1580 a 1590. Se han localizado referencias del inicio de este movimiento de donaciones del “centro del catolicismo a la periferia”.4

Con la donación de estas osamentas sacras se inició un proceso de circulación de cuerpos santos a la cristiandad en el que intervinieron diferentes actores y cuya participación se puede entender a partir de las siguientes etapas:
1. Peticionario, podía ser un particular o un miembro del clero.
2. Agente en Roma, se hacía cargo de la solicitud ante el Cardenal Vicario, Monseñor Sacristán o bien el Custodio de las Sacras Reliquias, ya fuera que viajara desde México hasta Roma o bien se tratara de alguien que residía ahí.
3. Extracción del cuerpo santo de la catacumba.
4. Examen de la osamenta por un cirujano.
5. Donación con su respectiva Auténtica.
6. Embalaje de las reliquias en algún tipo de contenedor para protegerlas como una caja, envoltorio o un relicario que permitiera su correcta manipulación, almacenaje y transportación.
7. Registro de la reliquia en el Consejo de Indias.
8. Travesía vía terrestre y marítima desde Roma hasta el destino y población receptora.
9. Recepción e inicio de un “protocolo de inspección” de la reliquia con la presencia de autoridades eclesiásticas, un notario y un cirujano.
10. Traslación con festividades de recepción de las reliquias.
11. Apropiación de la reliquia como objeto de devoción.5 Este tipo particular de osamenta sacra es un objeto transnacional que partió desde Roma hasta un destino de la cristiandad, adquirió un “marcador de distinción” 6 y otorgó un prestigio social al peticionario y al lugar de destino que recibía y veneraría la reliquia.

La Compañía de Jesús establecida en la Nueva España en 1572, se distinguió por la promoción de la devoción a los santos a través de sus reliquias, especialmente de los mártires de catacumbas. La figura de los procuradores en Roma como agentes encargados de la solicitud de reliquias es posible conocerla a través de casos concretos que han quedado registrados en documentos históricos. El primer envío de reliquias de Roma llegaría en 1575, sin embargo, el barco naufragó al llegar a san Juan de Ulúa, por lo que tuvieron que esperar hasta 1578 para recibir un gran lote de reliquias que se expondrían en el Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo. El cronista Francisco de Florencia (1619-1695), quien estuvo en Roma como procurador en 1668, las identificó como “las primitivas que están engastadas en plata”.7 Posteriormente, adquirieron otras “que en varios tiempos trujeron [sic] […] los Procuradores de Roma”.8 En el caso del Colegio de Tepotzotlán, el padre Pedro de Morales entregó el 29 de noviembre de 1601, 12 reliquias.9 Tan valiosa donación se formalizó ante el escribano real y notario Rodrigo Pérez de Ribera.10 La colocación de las reliquias mereció la celebración con “grande aparato de música y danzas”.11

El hermano Gabriel de Hontoria, natural de la villa de Llanes, ingresó en la Compañía a los 20 años como coadjutor temporal12 y en 1631 fue asignado compañero de viaje del procurador Floriano de Ayerbe. La trayectoria de Hontoria como agente en la solicitud de reliquias es posible conocerla a partir de algunos registros documentales, por ello se sabe que entregó unas al Colegio de Tepotzotlán.13 De igual forma, tomó parte en la donación de la canilla de san Félix Mártir al Valle de Atlixco,14 pues este había sido designado patrón de dicha población en 1586. En el expediente se anotó que, el 2 de noviembre de 1636, tras las gestiones realizadas por el ayuntamiento en calidad de peticionario de la reliquia, fue Hontoria el encargado de la solicitud estando en Roma.15 De acuerdo con los detalles se apuntó que se tenía una “Copia de la auténtica que otorgó el Padre Gabriel de Hontoria de la Reliquia del Señor San Felix”. Otro caso se conoce por una carta fechada el 30 de octubre de 1639, donde el Superior General de la orden Mutio Vitelleschi (1615-1645) dio la instrucción al provincial -el padre Luis Bonifaz (1637-1659)- de que, entre las reliquias que llevara Hontoria, debía entregar la de San Luis Rey al Colegio de San Luis Potosí, puesto que Hontoria fue el responsable de la fundación del colegio en dicha localidad.16

Otra fuente de información sobre las solicitudes de reliquias es el registro ante Monseñor Sacristán.17 En los 15 volúmenes revisados que comprenden los años de 1664 a 1803, únicamente localicé 6 casos de jesuitas, que son los siguientes:

NOMBRE


Menciones en los registros de monseñor sacristán 


Fecha de la solicitud de la reliquia


Cargos en la provincia mexicana

Bernardo Rolandegui

6 reliquias


Prov. Mexicana in Cap. Pov. 


11 de enero de 1702


Procurador en 1698

Paulo Lopes

1 reliquia


Definison et Procd. Grl


23 de agosto de 1702.

[Juan] Antonio de Oviedo

8 reliquias

Jesuita


10 agosto de 1717. 

Segundo Substituto en 1713. 

Secretario en 1720.

Diego de Veles

6 reliquias


Soc. Jesu Procudr


11 de agosto de 1722.


Primer Sustituto en 1720.

Ignatio Maris Napoli

Ignacio María Napoli

11 reliquias 


Soc Jesu.


11 de agosto de 1722. 

Pri. Nicolao de Segura

Nicolás de Segura

6 reliquias


Societatis Jesu Provincii Mexicanii ProcuRatori


11 de febrero de 1729. 


Procurador en 1726

A partir de los libros de Monseñor Sacristán se confirma la actividad de los miembros de la Compañía de Jesús en su papel como agentes de solicitudes de reliquias de mártires de catacumbas entre los años de 1698 y 1729. Es importante tomar en consideración que en dichos libros no se anotaron todas las solicitudes de las donaciones y que dada la evidencia de reliquias que aún se conservan, queda claro que los jesuitas trasladaron muchas más que las citadas puesto que la orden contaba con sus propias catacumbas lo que le permitía repartir reliquias entre sus colegios como entre particulares. Para el siglo XIX, el panorama cambiaría ya que los peticionarios serán miembros del clero secular.18 El número de reliquias otorgadas de acuerdo con dichos registros, podía tratarse de una sola, 6, 8 y hasta 11 fragmentos de osamentas de mártires de catacumbas. El caso de Gabriel de Hontoria evidencia una labor activa puesto que hasta el momento se ha identificado que entregó reliquias en el Colegio de Tepotzotlán, en el de San Luis Potosí y en la villa de Atlixco, cuyo santo san Félix, es una devoción viva en la localidad. 

A pesar de los años, las adversidades e incluso la expulsión de 1767, aún es posible localizar algunas de las reliquias traídas de Roma con sus respectivos relicarios. Esperamos localizar más ejemplares que sigan mostrando la circulación de este tipo particular de objeto de devoción.


1 Antonio Ferrua, “Corpi santi” en Enciclopedia Cattolica, IV, Città del Vaticano, 1950, pp. 586-587.
2 Gabriela Sánchez Reyes, La donación de Corpi Santi a México, Siglos XVI al XIX, Tesis para obtener el grado de doctora en Ciencias Sociales, El Colegio de Michoacán, 2023, pp. 353-364. 
3 Massimiliano Ghilardi, “Oratorianos y jesuitas. Una distante cercanía. Entre oratorianos y jesuitas: el redescubrimiento de las catacumbas romanas a inicios de la Edad Moderna” en Historia y grafía, no.51 México jul./dic. 2018. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-09272018000200215#fn20. Consultado el 20 de diciembre de 2024.
4 Ibid., p. 227. 
5 Gabriela Sánchez Reyes, op.cit.,, p. 430.
6 Stéphane Baciocchi, Philippe Boutry, Christophe Duhamelle, Pierre-Antoine Fabre, Dominique Julia, “La distribution des corps saints des catacombes a l’époque moderne: de Rome aux nations, en Jean-Paul Zuniga (ed.), Pratiques du transnational. Terrains, preuves, limites, Paris, CRH, coll. La Bibliothéque du Centre de recherches historiques, septembre 2011, p. 105. 
7 Francisco de Florencia, Historia de la Provincia de la Compañía de Jesús de Nueva España dividida en ocho libros dedicada a san Francisco de Borja, México, Juan José Guillena Carrascoso, 1694, tomo primero, p.360. 
8 Ibid., p. 359.
9 Las reliquias traídas en 1601 por el padre Morales son las siguientes: la reliquias de San Martin Mártir, de Santiago, de Santa Catalina de Sena, de Santa Inés Virgen y Mártir, Santa Praxedis Virgen, de las Once mil vírgenes, de San Cristóbal Mártir, un retrato del verdadero del santo sudario de Cristo Nuestro Señor tocado al original, de San Zenón y sus compañeros Mártires, de San Erenio y Inquiridio Mártir, de San Mauricio y sus compañeros Mártires Tebeos y soldados, una crucecita de Madera que se quitó del lecho de la Santísima Casa de Loreto. Biblioteca Nacional de Antropología e Historia (en adelante, BNAH), Libro de Protocolos, f. 11v. Citado en Gabriela Sánchez Reyes, “El destino de las reliquias y los relicarios de los Colegios de Tepotzotlán tras la expulsión jesuita” en Jesuitas: Vida y expulsión de Tepotzotlán, Biblioteca mexiquense del Bicentenario, Col. Mayor, Estado de México: Patrimonio de un Pueblo, 2011, Gobierno del Estado de México, pp. 411-435.
10 Ibid
11 Félix Zubillaga, Monumenta Mexicana, Romae, Apud «Monumenta Historica Soc. Iesu,» 1956, México, vol. 8, p. 123. 
12 Ibid., vol. 3, p. 563. 
 13 BNAH, Libro de Protocolos, f. 11v.CA/676. Libro de protocolos. 
14 Gabriela Sánchez Reyes, “La donación de la reliquia de san Félix Papa y su patronazgo en Atlixco, Puebla (1580-1636)”, presentado en V Coloquio del GERyC Formas de circulación: ideas, artefactos y personas. Jueves 14 de noviembre de 2004, El Colegio de Jalisco. Agradezco al Dr. Sergio Rosas la información documental. (texto inédito)
15 Archivo de la Catedral de Puebla, Papeles Varios. 8, Año de 1580, f.1. El expediente consultado es un traslado del original que se conserva en el Archivo Parroquial de Santa María de la Natividad. Album conmemorativo, Congreso interparroquial eucarístico y del Sto. Rosario. Atlixco, Pue. 26 al 30 de enero 1949, Imprimatur Puebla a 20 de septiembre de 1950, Carrasco, Vic. Cap., 1950.
 16 Alfonso Martínez Rosales, “Los patronos jurados de san Luis Potosí” en Clara García Ayluardo, Manifestaciones religiosas en el mundo colonial americano, Universidad Iberoamericana, México, 1997, p. 97.
17 En la Biblioteca Apostólica Vaticana se conservan 15 volúmenes con los registros de las donaciones de Monseñor Sacristán entre 1656 y 1936. Por primera ocasión fueron revisados para localizar las referencias para México. Cfr. Sánchez Reyes Gabriela, op.cit., “Tabla 1. Registros de donaciones a México. Monseñor Sacristán 1664-1803. Biblioteca Apostólica Vaticana (en adelante, BAV).” pp. 430-431. 
18 Gabriela Sánchez Reyes, op.cit., p. 497.

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