10 COSAS QUE HAY QUE SABER ... sobre los procuradores provinciales enviados a Roma

10 COSAS QUE HAY QUE SABER … sobre los procuradores provinciales enviados a Roma

Imagen: Imago primi saeculi Societatis Iesu a Prouincia Flandro-Belgica euisdem Societatis repreasentata (detalle del emblema «Unus non sufficit orbis» (Un mundo no es suficiente) Amberes, Ex officina Plantiniana Balthasaris Moreti, 1640.

En esta primera entrada del blog, ofrecemos una guía básica sobre los aspectos principales a tener en cuenta para acercarse al estudio de la relación entre los procuradores jesuitas que atañen al Proyecto ProJesArt y la cultura material e histórico-artística de la Edad Moderna. Al final, se incluye una bibliografía de consulta para iniciarse en el tema, la cual se puede ampliar con las aportaciones de los miembros del proyecto consultando el apartado de “Publicaciones” en esta página web. 

UNO. FUNCIONES DEL CARGO. 

Los procuradores provinciales (procurator provinciae) eran nombrados cada tres años (a veces seis) para asistir a las Congregaciones de la Compañía de Jesús en Roma e informar de los asuntos de sus respectivas provincias al General. En ocasiones no se cumplía con la periodicidad por problemas diversos: para el caso americano, podía haber obstáculos económicos, que impedían que todos se trasladasen y entonces delegaban unas provincias en otras, o problemas logísticos, relacionados con las flotas, los naufragios, etc. 

DOS. PRIORIDADES EN AMERICA Y FILIPINAS 

Los procuradores que venían de las provincias jesuíticas de América, incluyendo Filipinas, tenían, además, una tarea adicional y prioritaria: reclutar misioneros y acompañarlos en el viaje de vuelta. Sin embargo, no todos volvieron; algunos que se quedaron en España para ocupar otros cargos, entre ellos el de procurador de la corte en Madrid o Procurador General de Indias. 

TRES. DISTINCIÓN ENTRE ESTOS “PROCURADORES” Y OTROS. 

Dentro de la Compañía de Jesús, los procuradores provinciales (a Roma) son un cargo distinto a los procuradores jesuitas que trabajan a escala más local en todas las instituciones de las provincias de la Compañía de Jesús, encargándose de los asuntos de gerencia interna en los colegios, los seminarios, las casas de ejercicios, las iglesias y las haciendas u obrajes. También es distinta a otros procuradores especiales que nombró la orden en distintos momentos y lugares, como el Procurador General en Madrid (enlace de los jesuitas en la corte), y el Procurador General de Indias en Sevilla. La oficina de este último se fundó para facilitar los trámites de los procuradores desde las provincias de América y el traslado de misioneros (sobre el tema, ver A. Galán García en la bibliografía). 

CUATRO. PERFIL. 

Estos procuradores solían ser jesuitas muy capaces que habían demostrado su habilidad para tareas complejas de organización en ocupaciones anteriores y que conocían las necesidades específicas de su provincia. Todos eran profesos de cuatro votos y normalmente, iban acompañados en su viaje de un coadjutor (hermano lego). 

CINCO. INSTRUCCIONES PARA EL VIAJE. 

Antes del viaje, los provinciales emitían unas Instrucciones para los procuradores, las cuales solían reiterar ciertos puntos clave, entre ellos, que se asegurasen de sacar las licencias de viaje pertinentes ante las autoridades españolas para trasladarse a Roma, desde España, así como para trasladar misioneros a América. 

SEIS. LA ADQUISICIÓN DE OBJETOS EN SUS VIAJES. 

Otra de las instrucciones era que debían adquirir “cosas de devoción”, a veces especificando: rosarios, crucifijos, estampas, medallas y más, que se debían conseguir en Roma. Las compras de esta índole se fueron extendiendo a otras geografías en el itinerario de su viaje, llegando a incluir objetos devocionales de diversos santuarios que visitaban en el viaje (Montserrat y Loreto) además de otros tipos de objetos (como escultura en Nápoles). Las “cosas de devoción” que viajaban en el equipaje de los procuradores estarían exentas de pagar derechos a la corona por considerarse necesarios para las misiones y de uso devocional. 

SIETE. LOS ENCARGOS DE TERCEROS 

En los cajones de vuelta de los jesuitas viajaban también algunas cosas que NO eran de índole religiosa y que, a menudo, respondían a encargos que recibían de terceros en sus sitios de origen: entre otras, libros; relojes; ricas telas entre las que se cuentan sedas, brocatos, terciopelos; porcelanas; abanicos y objetos de moda. Además, los encargos recibidos solían incluir su mediación en trámites administrativos en Europa (depositar dinero para familiares, pedir una licencia para un oratorio privado, liquidar una deuda, depositar limosnas en específicas iglesias, capillas o congregaciones y más). 

OCHO. EL VIAJE Y LOS ALCANCES DE SU ESTUDIO 

La figura del procurador jesuita ofrece una ventana hacia la historia del viaje en la Edad Moderna con muchas posibilidades de estudio (historia cultural, material, económica, política, social, religiosa e histórico-artística; historia de las emociones). Para la historia de los virreinatos americanos, estos traslados son especiales pues los procuradores eran de los viajeros más frecuentes a Europa y muy pocos residentes en América tenían la posibilidad de hacer este viaje transatlántico y mediterráneo de ida y vuelta. Mientras, en el marco de la historia de la monarquía hispánica y sus relaciones interterritoriales, es un viaje singular porque no se trataba sólo de conectar América con España: el objetivo era llegar a Roma y, en el trayecto, los procuradores jesuitas pasaban por muchas otras geografías españolas y europeas. 

NUEVE. FUENTES. 

La documentación sobre la actividad de estos procuradores jesuitas que se encuentra en los archivos de todo el mundo es muy rica en información y todavía espera mayor exploración. Incluye instrucciones, mucha correspondencia (que permite vislumbrar el verdadero modus operandi de los procuradores dentro y fuera de las normativas y expectativas de la época), libros de encargos, libros de viajes, registros de compras, y muchas cuentas. 

DIEZ. ESTADO DE LA CUESTIÓN. 

A pesar de la extensísima y rica historiografía sobre la Compañía de Jesús a nivel mundial y la documentación existente, estos procuradores han sido poco estudiados

Luisa Elena Alcala, “10 preguntas preliminares… en torno a los objetos viajeros y los procuradores jesuitas”, en Blog ProJesArt, febrero 2023 [https://projesart.org/blog/ ]

Bibliografía introductoria al tema

ALCALÁ, Luisa Elena. “De compras por Europa”: procuradores jesuitas y cultura material en Nueva España,” Goya. Revista de Arte 318 (2007): 141–158. 

COELLO, Alexandre y Fabian FECHNER (eds.). Political Agents and Cultural Mediators: Jesuit Procurators in a Globalizing World (16th and 18th centuries). Manuscrito en preparación. 

GALÁN GARCÍA, A. El “Oficio de Indias” de Sevilla y la organización económica y misional de la Compañía de Jesús (1566-1767). Sevilla 1995. 

GRAMATKE, Corinna. “‘La portatil Europa’. Der Beitrag der Jesuiten zum materiellen 

Kulturtransfer”. Erwin EMMERLING y Corinna GRAMATKE (eds.), Die polychromen Holzskulpturen der jesuitischen Reduktionen in Paracuaria, 1609-1767. Kunsttechnologische Untersuchungen unter Berucksichtigung des Beitrags deutscher Jesuiten. Munchen: Technische Universitat Munchen, 2019. 191-397. 

MALDAVSKY, Aliocha. “Conectando territorios y sociedades. La movilidad de los misioneros jesuitas en el mundo ibérico (siglos XVI-XVIII),” Historica 38:2 (2014): 71-109. 

MARTÍNEZ SERNA, J. G. “Procurators and the Making of the Jesuits´s Atlantic Network”, en Soundings in Atlantic History. Latent Structures and Intellectual Currents, 1500-1830. Cambridge 2011. 

SCOCCHERA, Vanina. “Que el procurador lo pase a mis manos: encargos de devoción y embargos temporales en el navío San Fernando (Río de la Plata, 1767)”. Temas Americanistas, 48 (28 de junio de 2022): 474-506. 

ZUBILLAGA, F. (S.J.). “El procurador de Indias Occidentales de la Compañía de Jesús”, Archivum Historicum Societatis Iesu 22/43 (1953): 367-417. 

ZUBILLAGA, F. (S.J.). “El Procurador de la Compañía de Jesús en la corte de España (1570),” Archivum Historicum Societatis Iesu 16 (1947): 1-55. 

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